Están dos cubanos discutiendo, y uno le dice al otro.
―Mira, chico, que yo ya estoy un poco como que harto de cómo está la cosa por acá, mira que siempre hay que andar a hacer la cola para to't... que cola pa'la comida, que cola pa' la bencina, que cola pa' la despensa, que cola pa'l dotor... ¿Sabes?, yo ya mejor me voy a ir a matar a Fidel para que ya se acabe todo esto, vas tú a ver.
―Tá bueno, chico, tá bueno ―le dice el otro.
Y se va el primer cubano a matar a Fidel. A los tres meses, regresa y se vuelve a encontrar con su amigo.
―Chico, pero qué novedá, ¿cómo tú estás?
―Pues bien, mira...
―¿Y cómo te fue en eso de ir a matar al Comandante?
―Mal, chico, mal... que para matar a Fidel también tiene uno que hacer cola...
Mostrando entradas con la etiqueta Cuba. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuba. Mostrar todas las entradas
abril 16, 2012
junio 01, 2009
Cuba
Llega un sociólogo gringo a Cuba, y como parte del trabajo de campo necesario para su estudio comparativo, va a entrevistar a los campesinos que hacen la zafra de la caña. Se acerca a uno de ellos y le pregunta:
—Díceme, señor, ¿cómo ha sido su vida en la campo de Cuba bajo el nuevo régimen socialista?
—Mira, chico —contesta el campesino—, yo no me puedo quejar.
—¡Oh...! ¿Eso querer decir que usted llevar un modo de vida suficiente?
—No, chico, de ninguna manera. Eso quiere decir que si me quejo, me fusilan.
—Díceme, señor, ¿cómo ha sido su vida en la campo de Cuba bajo el nuevo régimen socialista?
—Mira, chico —contesta el campesino—, yo no me puedo quejar.
—¡Oh...! ¿Eso querer decir que usted llevar un modo de vida suficiente?
—No, chico, de ninguna manera. Eso quiere decir que si me quejo, me fusilan.
mayo 07, 2009
¡Una boa!
Dos cubanos están en la Guyana y de pronto se pierden en la selva amazónica. Ahí están entre el trópico, abriéndose paso a machetazos, cuando el que va enfrente como guía se detiene y le advierte a su compañero:
—¡Mira, chico: una boa!
Y el otro dice:
—¡Pue’ que viva’ lo’ novio’!
—¡Mira, chico: una boa!
Y el otro dice:
—¡Pue’ que viva’ lo’ novio’!
febrero 04, 2009
Materialismo dialéctico III
Tiene lugar, en el Instituto José Martí de La Habana Cuba, la clase de Materialismo Dialéctico III. En medio de la clase, el joven Teodomiro Agúndez levanta la mano:
─Señorita institutriz Buitráguez. Yo tengo una pregunta que hacerle.
─Adelante, compañero Agúndez, que para eso estamos los maestros, para despejar las dudas de los educandos. Pregunte usted.
─Yo quiero preguntarle... El marxismo, ¿es una ciencia o una ideología?
La señorita Buitráguez no supo qué responder ante tal pregunta, e increpó de la siguiente manera a su pupilo:
─¡Pero cómo es posible, compañero Agúndez, que me haga usted esa pregunta! ¡Esa pregunta es de Materialismo Dialéctico I, y nosotros estamos en Materialismo Dialéctico III! ¡Me niego enfáticamente a contestarle esa pregunta, cuando usted no ha estudiado lo que debería! ¡Y para que se enseñe a estudiar, hoy se queda usted sin recreo!
─Pero, señorit...
─Nada, nada de reclamos. Estudie usted, que es lo que debería de hacer.
Transcurre la clase hasta la hora del recreo, y suena la campana... ¿Hay campanas en Cuba? Bueno, llega un encargado y le avisa a la maestra:
─Es tiempo del recreo, compañera institutriz Buitráguez.
─Muchas gracias, compañero Borbolla.
Salen todos los niños al recreo, salvo el infortunado Antúnez. La señorita Buitráguez, entre tanto, corre a la dirección y le dice al director:
─Señor director, fíjese que un alumno me ha preguntado si el marxismo es una ciencia o una ideología. ¿Qué yo le digo?
─Espéreme tantito. Vamos a llamarle al Departamento de Educación de La Habana.
Llama el director al Departamento de Educación de La Habana, plantea la situación, y le responden lo siguiente:
─Espéreme tantito. Vamos a llamarle al Departamento Regional de Educación.
Llaman al Departamento Regional de Educación, le plantean la situación, y obtienen la siguiente respuesta:
─Espéreme tantito. Vamos a llamarle al Comité Nacional de Departamentos de Educación de Cuba.
Llaman al Comité Nacional de Departamentos de Educación de Cuba, plantean la situación y obtienen la siguiente respuesta:
─Espéreme tantito. Vamos a llamar al Comité Central de Asuntos Generales de la Nación.
Llaman al Comité Central de Asuntos Generales de la Nación, plantean la situación y obtienen la siguiente respuesta:
─Espéreme tantito. Vamos a llamarle al Órgano Superior de Gobierno.
Llaman al Órgano Superior de Gobierno, plantean la situación y obtienen la siguiente respuesta:
─Espéreme tantito. Vamos a llamarle al compañero Fidel.
Se integra una comisión de representantes para ver al compañero Fidel, y le plantean lo siguiente:
─Compañero Fidel, buenos días. Venimos a preguntarle por un asunto de suma importancia. Nos hacen una pregunta del Instituto José Martí de La Habana, donde un alumno pregunta si el marxismo es una ciencia o una ideología. ¿Qué nosotros les decimos?
─¡¿Pero cómo?! ─se indigna el compañero Fidel─ ¿Cómo me vienen a preguntar eso a mí? ¡Si eso está muy claramente establecido en los documentos que nos hacen una nación libre y socialista!
─Pues sí, sí... está muy claro, pero... ¿Qué es el marxismo? ¿Una ciencia o una ideología?
─Pues es una ideología, chico.
─Muchas gracias, compañero Fidel.
Y va la llamada de regreso con la respuesta: “Es una ideología... Es una ideología... Es una ideología... Es una ideología...”, hasta que llega al Instituto José Martí de La Habana.
─Ah, muchas gracias ─responde el director, quien en seguida se dirige a la institutriz Buitráguez─. Señorita Buitráguez, dígale usted a su alumno que el marxismo es una ideología.
─Muy bien, señor director.
En ese momento, acaba el recreo y suena la campana. Ah... no... llega el encargado:
─Es tiempo, compañera institutriz Buitráguez.
─Muchas gracias, compañero Borbolla.
Regresan los alumnos a clases y la institutriz Buitráguez se dirige a Teodomiro Agúndez.
─Compañero Teodomiro Agúndez. Usted me ha hecho una pregunta antes del recreo, ¿es verdad?
─Es verdad, señorita institutriz Buitráguez.
─Usted me ha preguntado si el marxismo es una ciencia o una ideología, ¿es verdad?
─Es verdad, señorita institutriz Buitráguez.
─Bien. Pues he decidido que le voy a dar una respuesta para su pregunta, porque nosotros los maestros estamos para instruirlos e iluminarlos a ustedes, no para negarles el conocimiento ni para que terminen siendo unos contrarrevolucionarios. De modo, compañero Agúndez, que el marxismo es una ideología.
─Una ideología... Sí, ya me imaginaba yo que era una ideología.
Incrédula, la institutriz Buitráguez exclama:
─¡¿Pero cómo, compañero Agúndez?! ¡¿Pero cómo es posible que usted me salga con que ya se imaginaba que el marxismo era una ideología?! ¡A ver! ¡Explíquese!
─Pues sí, señorita institutriz Buitráguez, porque si hubiera sido una ciencia, primero habrían experimentado con ratoncitos.
─Señorita institutriz Buitráguez. Yo tengo una pregunta que hacerle.
─Adelante, compañero Agúndez, que para eso estamos los maestros, para despejar las dudas de los educandos. Pregunte usted.
─Yo quiero preguntarle... El marxismo, ¿es una ciencia o una ideología?
La señorita Buitráguez no supo qué responder ante tal pregunta, e increpó de la siguiente manera a su pupilo:
─¡Pero cómo es posible, compañero Agúndez, que me haga usted esa pregunta! ¡Esa pregunta es de Materialismo Dialéctico I, y nosotros estamos en Materialismo Dialéctico III! ¡Me niego enfáticamente a contestarle esa pregunta, cuando usted no ha estudiado lo que debería! ¡Y para que se enseñe a estudiar, hoy se queda usted sin recreo!
─Pero, señorit...
─Nada, nada de reclamos. Estudie usted, que es lo que debería de hacer.
Transcurre la clase hasta la hora del recreo, y suena la campana... ¿Hay campanas en Cuba? Bueno, llega un encargado y le avisa a la maestra:
─Es tiempo del recreo, compañera institutriz Buitráguez.
─Muchas gracias, compañero Borbolla.
Salen todos los niños al recreo, salvo el infortunado Antúnez. La señorita Buitráguez, entre tanto, corre a la dirección y le dice al director:
─Señor director, fíjese que un alumno me ha preguntado si el marxismo es una ciencia o una ideología. ¿Qué yo le digo?
─Espéreme tantito. Vamos a llamarle al Departamento de Educación de La Habana.
Llama el director al Departamento de Educación de La Habana, plantea la situación, y le responden lo siguiente:
─Espéreme tantito. Vamos a llamarle al Departamento Regional de Educación.
Llaman al Departamento Regional de Educación, le plantean la situación, y obtienen la siguiente respuesta:
─Espéreme tantito. Vamos a llamarle al Comité Nacional de Departamentos de Educación de Cuba.
Llaman al Comité Nacional de Departamentos de Educación de Cuba, plantean la situación y obtienen la siguiente respuesta:
─Espéreme tantito. Vamos a llamar al Comité Central de Asuntos Generales de la Nación.
Llaman al Comité Central de Asuntos Generales de la Nación, plantean la situación y obtienen la siguiente respuesta:
─Espéreme tantito. Vamos a llamarle al Órgano Superior de Gobierno.
Llaman al Órgano Superior de Gobierno, plantean la situación y obtienen la siguiente respuesta:
─Espéreme tantito. Vamos a llamarle al compañero Fidel.
Se integra una comisión de representantes para ver al compañero Fidel, y le plantean lo siguiente:
─Compañero Fidel, buenos días. Venimos a preguntarle por un asunto de suma importancia. Nos hacen una pregunta del Instituto José Martí de La Habana, donde un alumno pregunta si el marxismo es una ciencia o una ideología. ¿Qué nosotros les decimos?
─¡¿Pero cómo?! ─se indigna el compañero Fidel─ ¿Cómo me vienen a preguntar eso a mí? ¡Si eso está muy claramente establecido en los documentos que nos hacen una nación libre y socialista!
─Pues sí, sí... está muy claro, pero... ¿Qué es el marxismo? ¿Una ciencia o una ideología?
─Pues es una ideología, chico.
─Muchas gracias, compañero Fidel.
Y va la llamada de regreso con la respuesta: “Es una ideología... Es una ideología... Es una ideología... Es una ideología...”, hasta que llega al Instituto José Martí de La Habana.
─Ah, muchas gracias ─responde el director, quien en seguida se dirige a la institutriz Buitráguez─. Señorita Buitráguez, dígale usted a su alumno que el marxismo es una ideología.
─Muy bien, señor director.
En ese momento, acaba el recreo y suena la campana. Ah... no... llega el encargado:
─Es tiempo, compañera institutriz Buitráguez.
─Muchas gracias, compañero Borbolla.
Regresan los alumnos a clases y la institutriz Buitráguez se dirige a Teodomiro Agúndez.
─Compañero Teodomiro Agúndez. Usted me ha hecho una pregunta antes del recreo, ¿es verdad?
─Es verdad, señorita institutriz Buitráguez.
─Usted me ha preguntado si el marxismo es una ciencia o una ideología, ¿es verdad?
─Es verdad, señorita institutriz Buitráguez.
─Bien. Pues he decidido que le voy a dar una respuesta para su pregunta, porque nosotros los maestros estamos para instruirlos e iluminarlos a ustedes, no para negarles el conocimiento ni para que terminen siendo unos contrarrevolucionarios. De modo, compañero Agúndez, que el marxismo es una ideología.
─Una ideología... Sí, ya me imaginaba yo que era una ideología.
Incrédula, la institutriz Buitráguez exclama:
─¡¿Pero cómo, compañero Agúndez?! ¡¿Pero cómo es posible que usted me salga con que ya se imaginaba que el marxismo era una ideología?! ¡A ver! ¡Explíquese!
─Pues sí, señorita institutriz Buitráguez, porque si hubiera sido una ciencia, primero habrían experimentado con ratoncitos.
enero 30, 2009
Cuba
El cronista de la primera carrera de lanchas de motor en veinte años en La Habana, Cuba, narra lo siguiente:
―¡La bandera a cuadros marca el inicio de la carrera! ¡La lancha número cuatro toma rápidamente la delantera, seguida de cerca por la lancha número siete, perseguidas por la número dos...! ¡La número cinco se acerca peligrosamente por la derecha mientras la lancha número ocho... la lancha número ocho...! ¿Qué le pasa a la lancha número ocho? ¡Epa! ¡Que se va pa’ Miami...!
―¡La bandera a cuadros marca el inicio de la carrera! ¡La lancha número cuatro toma rápidamente la delantera, seguida de cerca por la lancha número siete, perseguidas por la número dos...! ¡La número cinco se acerca peligrosamente por la derecha mientras la lancha número ocho... la lancha número ocho...! ¿Qué le pasa a la lancha número ocho? ¡Epa! ¡Que se va pa’ Miami...!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)