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julio 21, 2013

El origen de Los Diez Mandamientos



Dios les preguntó a los griegos:
—¿Ustedes quieren un mandamiento?
Los griegos le preguntaron:
—¿Cuál sería el mandamiento, Señor?
Dios les dijo:
—“No matarás”.
Los griegos contestaron:
—No, gracias. Eso interrumpiría nuestras continuas conquistas.
Entonces Dios les preguntó a los egipcios:
—¿Ustedes quieren un mandamiento?
Los egipcios le preguntaron:
—¿Cuál sería el mandamiento, Señor?
Dios les dijo:
—“No cometerás adulterio”.
Los egipcios contestaron:
—No, gracias. Eso arruinaría nuestros fines de semana.
Dios entonces les preguntó a los sirios:
—¿Ustedes quieren un mandamiento?
Los sirios le preguntaron:
—¿Cuál sería el mandamiento, Señor?
Dios les dijo:
—“No robarás”.
Los sirios contestaron:
—No, gracias. Eso arruinaría nuestra economía.
Y así Dios fue consultando pueblo por pueblo hasta llegar a los judíos, a quienes preguntó:
—¿Ustedes quieren un mandamiento?
Y los judíos le preguntaron:
—¿Cuánto costaría?
Entonces Dios les dijo:
—Sería gratis.
Y los judíos le respondieron:

—¡Entonces mándanos diez!

mayo 02, 2010

El vendedor más grande del mundo

Llega un judío a Wal-Mart a pedir trabajo, y llega el turno de que lo entreviste el gerente. Presenta su currículum, el gerente lo lee y le dice:
-¿Es usted judío?
El judío, orgulloso de su origen, contesta:
-Sí, lo soy.
El gerente de Wal-Mart, al oír esto, cierra el fólder y le dice al entrevistado:
-Caballero, está usted contratado. Puede empezar usted a trabajar inmediantamente.
El judío, sorprendido ante tal reacción, dice.
-Muchas gracias, en verdad me honra usted, pero, ¿puede decirme a qué se debe su decisión tan súbita?
-Bueno, sucede que ya tenemos en nuestro equipo a un judío y ha reusltado un empleado ideal. Venga usted: sígame por este pasillo; al final encontrará una puerta, y ahí adentro, en ese cuarto, verá a su colega.
El judío anda el pasillo, abre la puerta, y encuentra al otro judío con un cliente:
-...pero si se va usted a llevar esos anzuelos, deberá usted también adquirir ¡esta magnífica caña de pescar! Resistente, bella, cuidada, única en su género y muy fuerte, porque usted, se ve, es un hombre que no va a andar pescando charales, sino esturiones...
-No sé -dice el cliente-, no estoy muy seguro...
-¿Cómo no? Si se nota su experiencia en el arte de la pesca. Y se nota que usted pescará no sólo un esurión, sino todo un cardumen de esturiones, para lo cual necesitará ¡esta magnífica red!
-No creo que sea lo más sensato -dice el cliente.
-¡Pero por favor! Si se nota inmediatamente el tipo de hombre que es usted: ¡Un pescador nato! Y estoy seguro de que usted no se quedará a pescar en las márgenes del río, sino que se irá a adentrando cada vez más para enriquecer su botín... para eso tenemos ¡Esta espectacular lancha motorizada!
-Pues no sé...
-Y como usted no se va a quedar solamente una hora o dos pescando, sino dos o tres días, ¡esta tienda de campaña es la ideal! Térmica, impenetrable, fácil de montar...
-Pero, ¿y cómo voy a transportar todo esto?
-Ah, pues para eso tenemos para usted... ¡Esta Chevrolet último modelo, cuatro caminos, de dimensiones astronómicas, útil para el campo y la ciudad, con la cual usted podrá hacerle ver al mundo quién es el mejor pescador de todos!
-¡Sí! -Exclama el cliente-. Tiene usted razón. ¡Me lo llevo todo!
Se completa la transacción, y el nuevo empleado judío se acerca al experimentado para decirle:
-Colega, me sorprende su habilidad para vender. El hombre venía por unos anzuelos, y usted terminó vendiéndole una caña, una red, una lancha, una tienda de campaña y un automóvil.
-Sí, muchas gracias, pero aquel hombre no venía por unos anzuelos.
-¿Ah, no? ¿Entonces?
-Venía por unos Tampax para su esposa. Pero le dije que como se le chingó el fin de semana, mejor se fuera de pesca.

julio 16, 2009

Antisemita

¿Cuál es la diferencia entre un judío y una pizza?

Que la pizza no se queja cuando la meten al horno.

enero 30, 2009

Delantera

Conversan dos judíos:
―¿Has tomado un baño?
―¡¿Cómo?! ¿Me ha faltado alguno?

Rinoplastía

La Caperucita judía visita a su abuela.
―Oye, abuelita, ¿por qué tienes esas manos tan grandes?
―Para abrazarte mejor.
―Ah. Oye, abuelita, ¿y por qué tienes esos ojos tan grandes?
―Para verte mejor.
―Ah. Oye, abuelita, ¿y por qué tienes esas orejas tan grandes?
―Para oírte mejor.
―Ah. Oye, abuela, ¿y por qué tienes esa nariz tan grande?
―¿Qué? ¿No te has visto en un espejo, pendeja?

Aprovechando

¿Por qué los judíos tienen la nariz tan grande?
Porque el aire es gratis.